Una forma distinta de hablar del duelo
Guadalupe Merlo, psicóloga del Centro Médico Deportivo Al-Ándalus, nos habla del duelo como experiencia transformadora. Un espacio de escucha para comprender la pérdida, los síntomas emocionales y el acompañamiento psicológico en Huelva.

Este no es un blog para entender el duelo desde afuera.
Es un espacio para quienes han perdido algo -o a alguien- y sienten que, desde entonces, la vida ya no encaja del todo.
Aquí hablamos del duelo como una experiencia que transforma, que desordena y que obliga a mirar hacia dentro.
La mayoría de las personas llegan a consulta preguntándose si lo que sienten es normal. Si ya debiera haber pasado. Si están haciendo algo mal.
Este blog parte de la pregunta:
¿Qué lugar ha ocupado la pérdida en tu historia?
El duelo no es solo tristeza. Puede aparecer como cansancio, vacío, enfado, culpa, desconexión o una sensación difícil de nombrar. A veces se expresa con palabras; otras, con el cuerpo o con silencios prolongados.
El dolor del duelo necesita ser escuchado.
La experiencia de perder
- Cuando la ausencia se vuelve presente
- El impacto de una muerte más allá del fallecimiento
- Lo que se rompe por dentro tras una separación
- Pérdidas que no tienen funeral ni despedida
Lo que el duelo desordena
- Cambios en la identidad: ya no soy quien era
- Dificultades para vincularse después de una pérdida
- El tiempo detenido y la sensación de ir tarde
- Cuando la vida sigue, pero uno no
Palabras, silencios y síntomas
- Decirlo todo… o no poder decir nada
- El cuerpo como escenario del duelo
- Insomnio, ansiedad y apatía como mensajes
- El silencio como refugio, no como bloqueo
- Recordar sin quedar atrapado
- El lugar interno del ausente
- Continuar sin traicionar lo perdido
- Qué cambia cuando el duelo se integra
El duelo que no encaja en las expectativas
A veces el entorno espera lágrimas, recogimiento o palabras claras. Pero el duelo real suele ser más contradictorio: se puede reír y sufrir al mismo tiempo, echar de menos y sentir alivio, amar y resentir.
Nada de eso invalida la pérdida.
Cuando el dolor se queda fijo
Hay duelos que no avanzan, no porque la persona no quiera, sino porque algo quedó sin poder decirse, despedirse o elaborarse.
En estos casos, hablar con un profesional puede abrir un espacio distinto: uno donde el dolor no se empuja, sino que se comprende.
¿Cómo se acompaña el duelo en Clínica Al-Ándalus?
Se trabaja como un proceso a atravesar, respetando el modo singular en que cada persona vive su pérdida.
El acompañamiento psicológico se construye desde:
- Un espacio de escucha profunda, donde no es necesario estar bien ni saber explicar lo que ocurre.
- El respeto a los tiempos internos, incluso cuando estos no coinciden con las expectativas del entorno.
- La comprensión de los síntomas emocionales y corporales como parte del proceso, no como fallos.
- La posibilidad de poner palabras, silencios y sentido allí donde la pérdida ha dejado un vacío.
Un espacio para atravesar, no para forzar
En muchas ocasiones, el sufrimiento aumenta porque la persona siente que debería estar en otro punto.
Aquí el trabajo consiste en:
- Dar lugar a lo que duele, incluso cuando resulta contradictorio o difícil de aceptar.
- Acompañar la ambivalencia: el amor, la rabia, la culpa o el alivio que pueden coexistir tras una pérdida.
- Ayudar a que la ausencia encuentre un lugar interno que no paralice la vida.
¿Qué permite el proceso terapéutico?
A lo largo del acompañamiento, muchas personas empiezan a experimentar cambios sutiles:
- El cuerpo se libera poco a poco de tensiones persistentes.
- El recuerdo deja de ser únicamente doloroso.
- Aparece una nueva relación con lo perdido.
- La vida comienza a moverse sin sentir que se traiciona aquello que ya no está.
No se trata de llegar rápido a ningún lugar, sino de atravesar con sostén.
¿Cuándo pedir ayuda psicológica?
No existe un momento correcto universal. Pero puede ser útil buscar acompañamiento cuando:
- La pérdida ocupa todo el espacio interno.
- El malestar se intensifica con el paso del tiempo.
- La persona siente que su vida quedó detenida.
- Aparecen síntomas físicos o emocionales persistentes.
- Cuando aparece la sensación de no poder seguir, o de seguir sin estar.
La terapia no borra la pérdida, pero puede ayudar a que deje de gobernar la vida.
Este blog no pretende enseñar a cerrar etapas, sino a darle un lugar a lo que ya forma parte de la historia personal.
Porque el duelo no se supera. Se atraviesa. Y, cuando puede elaborarse, transforma.
Guadalupe Merlo – Doctoralia.es