¿Puede la IA sustituir a tu terapeuta?
Patricia Beltrán, psicóloga del Centro Médico Deportivo Al-Ándalus de Huelva, reflexiona sobre los límites de la inteligencia artificial en salud mental.
Cada vez más personas, cuando no se sienten bien, escriben en su móvil algo como: ‘me siento vacío’, ‘no puedo más’ o ‘¿cómo dejar de tener ansiedad?’. Y muchas veces, la primera respuesta que reciben no viene de una persona, sino de una inteligencia artificial.
En momentos de malestar es natural querer alivio inmediato, comprensión y orientación. La tecnología ha avanzado tanto que hoy podemos conversar con sistemas que parecen entendernos y ofrecernos apoyo en cualquier momento del día. Pero cuando hablamos de salud mental, surge una pregunta importante: ¿puede realmente una IA sustituir a un terapeuta?

¿Qué es la IA?
Cada vez está más presente en nuestras vidas el concepto de “Inteligencia Artificial” (IA). La IA es conjunto de sistemas informáticos o de software que actúa recopilando e interpretando datos y dando una respuesta lógica adaptada al medio. Es decir, puede realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento y la percepción. Por lo que la mayoría de veces, las personas lo utilizamos para obtener respuestas inmediatas y precisas. Como ocurre con frecuencia cuando queremos dar solución a algún aspecto de nuestra vida que nos perturba.
Se estima que 1 de cada 4 personas tendrá problemas de salud mental a corto plazo, por lo que a veces la falta de recursos y la alta prevalencia puede llevar al uso de la inteligencia artificial con el fin de paliar los efectos de la incertidumbre o el malestar psicológico. Es por ello que cada vez se está haciendo más uso de la Inteligencia Artificial para tratar de encontrar una solución a trastornos de ansiedad, depresión y estrés, entre otros.
¿Por qué la IA no puede sustituir a tu terapeuta?
Uno de los mayores predictores del éxito en la terapia psicológica es la técnicamente conocida como alianza terapéutica. La cual se define como la relación entre el/la terapeuta y la persona que demanda la atención psicológica. Esta alianza terapéutica se construye mediante un acuerdo de objetivos y tareas y un vínculo emocional que implica respeto, empatía y sentimiento de estar siendo escuchado activamente. Sin embargo, el vínculo emocional, no puede conseguirse mediante chatbots, ya que, aunque sus respuestas sean empáticas y respetuosas, existe una falta de empatía real y de capacidad de análisis profunda del lenguaje no verbal, por lo que tampoco puede adaptarse al contexto. Por ello, la IA puede imitar la forma, pero no la profundidad de la alianza humana.
En resumen, la alianza terapéutica es la base de toda terapia efectiva. Es más que una conversación: es una conexión emocional y colaborativa que potencia el cambio psicológico. Hoy en día, ni la mejor IA puede replicarla completamente.
Riesgos del uso de la IA como terapia psicológica
Aunque esta herramienta está revolucionando el mundo digital y contribuyendo al desarrollo de la salud mental. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA), encuentra al menos seis aspectos que ponen en riesgo la salud mental e integridad de las personas que deciden obtener ayuda psicológica únicamente a través de los chatbots generados con IA:
- Falta de empatía real. A diferencia de un terapeuta, la IA no puede sentir empatía. Aunque puede generar frases empáticas, no tiene la habilidad de la comprensión emocional profunda. Esto significa que en momentos críticos, como cuando una persona habla de trauma, dolor emocional o desesperanza, la IA puede ofrecer respuestas planas, desconectadas o incluso inapropiadas. Esta falta de humanidad puede hacer que nos sintamos profundamente invalidados/as o incomprendidos/as, justo en el momento en que más necesitamos contención.
- Las respuestas no siempre son éticas o seguras. Los modelos de lenguaje, como los chatbots terapéuticos, no tienen juicio clínico. Su conocimiento se basa en patrones de texto, no en experiencia profesional. Existen casos donde se han validado ideas autolesivas, han omitido signos de riesgo suicida, o han respondido de manera inadecuada a situaciones graves. Esto es especialmente peligroso cuando vamos en busca de ayuda psicológica y estamos especialmente vulnerables, ya que si no tenemos constancia de estos datos, todos podríamos interpretar las respuestas del chatbot como un consejo profesional.
- Falsas expectativas de ayuda. Muchos usuarios pueden confundir la interacción con un chatbot con una terapia real. Esto genera una falsa sensación de tratamiento, que puede retrasar la búsqueda de ayuda profesional verdadera. En casos graves, como trastornos del estado de ánimo, traumas o ideación suicida, este retraso puede tener consecuencias muy serias. La IA puede acompañar de manera superflua, pero no diagnosticar, ni tratar, ni intervenir clínicamente.
- Falta de vínculo humano. Uno de los pilares de la psicoterapia efectiva es la alianza terapéutica, es decir, el vínculo de confianza, empatía y trabajo conjunto entre paciente y terapeuta. La IA no puede establecer este tipo de conexión emocional auténtica. Puede simular una conversación, pero no puede ofrecer una relación genuina. Esto limita el impacto transformador de la terapia y puede hacer que el usuario no se sienta realmente sostenido.
- Efectos secundarios psicológicos. Interactuar repetidamente con una IA puede generar efectos no deseados: apego emocional artificial, confusión entre lo real y lo virtual, o validación de creencias distorsionadas (como delirios o ideas paranoides). Cuando estamos pasando por un mal momento, es natural buscar alivio rápido. Pero en esos momentos también somos más vulnerables. Por ello, puede ser especialmente peligroso en personas con trastornos mentales graves. La IA carece de la sensibilidad para detectar estos riesgos y actuar en consecuencia.
- Privacidad en riesgo. Muchas apps de IA no están reguladas por leyes como HIPAA (EE.UU.) o GDPR (Europa). Esto significa que las conversaciones pueden ser almacenadas, analizadas o utilizadas para entrenar algoritmos. Esto plantea graves dudas éticas sobre la confidencialidad. A diferencia de un psicólogo, la IA no ofrece garantías sólidas de privacidad ni de responsabilidad profesional.
Aspectos positivos del uso de IA en terapia
Debido a la alta demanda de psicólogos en ciertos organismos, como en los sistemas de salud pública, algunos países han optado por implementar chatbots o aplicaciones dirigidas paracomplementar la terapia psicológica.Existen aplicaciones específicas dirigidas al propio control de la respiración con el fin de controlar síntomas físicos de la ansiedad. Incluso algunas aplicaciones pueden proporcionar pensamientos alternativos siguiendo un modelo parecido a la terapia cognitivo conductual, aunque los estudios recalcan que la IA es un complemento a la terapia.
Algunos terapeutas optan por el uso de aplicaciones específicas que funcionan como un autorregistro de emociones y pensamientos, que posteriormente podrán ser tratados en terapia. Por lo que se trata de una herramienta que puede complementarse con éxito a la terapia psicológica tradicional, pero no sustituirla.
No siempre es fácil saber cuándo buscar ayuda psicológica. Muchas personas esperan a sentirse “muy mal” o a que el problema sea “lo suficientemente grave”, pero la salud mental no funciona en blanco o negro. No hace falta tocar fondo para pedir apoyo.
Acudir a un profesional no significa que haya “algo mal en ti”, sino que estás dando un paso activo para cuidarte. Algunas señales que pueden indicar que es buen momento para consultar con un/a psicólogo/a son:
- Cuando el malestar se mantiene en el tiempo
Sentirse triste, ansioso/a o irritable de forma puntual es parte de la vida. Pero si estas emociones duran semanas o meses y no mejoran, puede ser una señal de que necesitas apoyo. - Cuando afecta a tu vida diaria
Si te cuesta concentrarte, rendir en el trabajo o estudios, relacionarte con otras personas o disfrutar de cosas que antes te gustaban, merece atención. - Cuando sientes que tus recursos ya no son suficientes
A veces intentamos manejar lo que nos pasa hablando con amigos, leyendo o buscando información. Si aun así sientes que no avanzas o que das vueltas a lo mismo, un profesional puede ofrecerte herramientas adaptadas a ti. - Cuando aparecen síntomas físicos sin causa médica clara
Dolores de cabeza, problemas digestivos, cansancio constante o tensión corporal pueden estar relacionados con el estrés o la ansiedad. - Cuando hay pensamientos de desesperanza o de hacerse daño
En estos casos, buscar ayuda profesional es especialmente importante. No tienes que manejar esto en soledad.
Buscar ayuda psicológica es un acto de autocuidado, no de debilidad. Igual que acudirías a un médico ante un dolor persistente, atender tu bienestar emocional es una forma de cuidar tu salud integral.
A veces, unas pocas sesiones pueden marcar la diferencia y ayudarte a entender mejor lo que te ocurre, desarrollar recursos y sentirte acompañado/a en el proceso.
Patricia Beltrán Martínez – Doctoralia.es